La cirugía de trasplante de córnea

La cirugía de trasplante de córnea es, de entre todos los procedimientos de trasplante de tejido, la más exitosa (90-95 % de tasa de éxito); una cirugía que se hace necesaria cuando alguna de las capas de la córnea, o varias de ellas, queda afectada por cualquier causa: entre las más frecuentes, un traumatismo, infecciones e inflamaciones, distrofias, cicatrices, queratocono o alteraciones en la superficie ocular (queratitis, úlceras corneales, etc.). Vamos a verlo con detalle explicando primero por qué son tan importantes las funciones de la córnea para la visión y por qué, en consecuencia, es necesario optar por un trasplante de córnea cuándo esta queda dañada o enferma.

 

La córnea y sus funciones

La córnea es la primera lente que conforma el sistema óptico del ojo. De hecho, es un tejido ocular situado en la parte anterior de nuestros ojos que actúa como lente y que, junto al cristalino, hace posible que se enfoquen las imágenes que vemos en la retina. Pero para que esto suceda, la córnea debe estar sana; es decir, ha de ser transparente y presentar una curvatura regular y adecuada. Si no es así, si presenta alguna deformidad o falta de transparencia, estas anomalías nos impedirán una buena visión.  Asimismo, hay que tener en cuenta que los defectos refractivos tienen, en muchos casos, su origen en la córnea (la cirugía refractiva láser, entonces, se realiza sobre ella), y que ésta tiene una segunda función: proteger otras estructuras oculares.

La cirugía de trasplante de córnea es la de más alta tasa de éxito

De las 6 capas de la córnea, las 3 más importantes son:

  • Epitelio (una delgada capa superficial)
  • Estroma (la capa gruesa central)
  • Endotelio (una única capa de células en la parte posterior)

 

En qué consiste un trasplante de córnea

El trasplante de córnea —o queratoplastia— es la intervención quirúrgica en la que se sustituye el tejido corneal dañado o enfermo por tejido corneal sano procedente de un donante.  La córnea es el tejido más trasplantado y, tal como decíamos al principio, el que tiene las tasas de éxito más altas. Esto se debe a su privilegio inmune:  la córnea sana está desprovista de linfa y vasos sanguíneos, y mantiene su avascularidad en una condición a la que llamamos “privilegio angiogénico corneal”.

Los objetivos del trasplante de córnea son:

  • Mejorar la agudeza visual
  • Solucionar el dolor o la fotofobia
  • Restaurar la morfología de la córnea
  • Eliminar el tejido inflamado
  • Mejorar la función estética

 

Tipos de trasplantes de córnea

Existen dos tipos principales de trasplante corneal o de córnea:

Con injertos de espesor total (penetrantes): en este tipo de cirugía se trasplanta la totalidad de la córnea. Son los trasplantes que, hasta hace unos años, se habían realizado con más frecuencia en las últimas décadas; sin embargo, actualmente, los avances tecnológicos han permitido adoptar procedimientos en los que se reemplazan exclusivamente las capas afectadas: son los trasplantes que denominamos “de grosor parcial o lamelares”; trasplantes que, además, han mostrado ventajas significativas respecto a los de espesor total o penetratantes.

La cirugía de trasplante de córnea es la de más alta tasa de éxito

El queratocono —una enfermedad ocular que afecta la estructura de la córnea— es la 
primera causa de trasplante de córnea entre la población joven.

De espesor parcial (lamelares): se llevan a cabo con una técnica menos agresiva, presentan menos riesgo de complicaciones y la recuperación visual postoperatoria es más rápida (el tiempo de recuperación del trasplante de espesor total suele ser de 1 año, mientras que las tasas de recuperación para los trasplantes de grosor parcial pueden ser de 4-6 semanas); motivos por los que hoy en día representan el 75 % de los injertos. Este tipo de trasplante se puede llevar a cabo para reemplazar la parte anterior de la córnea (epitelio y estroma) o para reemplazar la capa posterior. En el primer caso hablamos de queratoplastia lamelar anterior profunda (DALK); en el segundo, de DSAEK (queratoplastia endotelial automática con pelado de la membrana de Descemet) y DMEK (queratoplastia endotelial de membrana de Descemet).

En cualquier caso, el oftalmólogo especialista en córnea y superficie ocular deberá realizar previamente una valoración ocular exhaustiva, y en las tres semanas posteriores a la operación, el paciente deberá evitar realizar esfuerzos.

 

Pronóstico del trasplante de córnea

A pesar de que el rechazo de córnea del donante es muy bajo (es el tejido con menor tasa de rechazo), la posibilidad existe (en menos de un 5 % de los casos). La tasa de éxito depende, fundamentalmente, de la patología a tratar y del procedimiento con que se lleva a cabo el trasplante. Los factores de riesgo que pueden disminuir la tasa de éxito son:

  • Vascularización del lecho del huésped (el riesgo de rechazo aumenta con el número de cuadrantes corneales invadidos por los vasos, así como por el número de vasos en cada cuadrante).
  • Inflamación de la superficie ocular
  • Enfermedades infecciosas
  • Historia clínica de glaucoma y cirugías anteriores
  • Pacientes muy jóvenes y pacientes embarazadas
  • Re-injerto de un trasplante fracasado.

Cuando el riesgo de fracaso es alto, deben tomarse medidas profilácticas (terapias inmunosupresoras y tratamientos biológicos) para, precisamente, prevenir el rechazo del trasplante.

 

Síntomas de rechazo del injerto

La mayoría de los pacientes que llegan a nuestra consulta por un rechazo de la córnea lo hacen porque ha disminuido su visión. En ocasiones, el rechazo también puede producir dolor, ojo rojo, sensación de cuerpo extraño o de deslumbramiento y fotofobia.

Si quieres hacernos cualquier consulta, no dudes en ponerte en contacto con nuestra clínica.