Lagrimeo u ojo lloroso: causas y tratamientos_Clínica Oftalmológica Visioncore de Barcelona

Es importante determinar enseguida la causa del lagrimeo u ojo lloroso porque, requiera o no cirugía, además de ser un problema molesto, el buen funcionamiento del aparato lagrimal es esencial para mantener el ojo sano.

Lagrimeo u ojo lloroso: dos posibles causas

El lagrimeo constante u ojo lloroso es un motivo muy frecuente de consulta al oftalmólogo y se produce por una de estas dos causas:

  • Un exceso en la producción de lágrima (lagrimeo)
  • La obstrucción o alteración del drenaje de la vía lagrimal (epífora ocular).

En el primer caso, cuando se debe a un aumento de la producción de lágrima, la causa suele ser un problema relacionado con la superficie ocular: por ejemplo, una inflamación, una alergia o padecer ojo seco (el ojo seco, al provocar irritación, puede sobreestimular la glándula lagrimal). Estas causas se tratan con un tratamiento médico (externo): normalmente, con colirios o con un tratamiento láser de calor.

En el segundo caso, cuando la causa es la obstrucción de la vía lagrimal, la solución es la cirugía, como veremos.

Por lo tanto, lo primero que hay que hacer es descartar, mediante un sondaje del conducto, que el lagrimeo se deba a un problema de obstrucción de la vía lagrimal; una exploración que debe realizar un oftalmólogo especialista en oculoplastia.

Es importante determinar enseguida la causa del lagrimeo u ojo lloroso porque, requiera o no cirugía, además de ser un problema molesto, el buen funcionamiento del aparato lagrimal es esencial para mantener el ojo sano: las lágrimas lubrican la superficie ocular y la protegen de los agentes externos evitando posibles infecciones.

Sintomatología

Si el conducto lagrimal está obstruido, siempre se presenta un lagrimeo crónico y permanente, aunque, como hemos señalado, este lagrimeo continuo puede presentarse sin que la vía lagrimal esté obstruida. Asimismo, la persona también puede notar un aumento de la mucosidad, irritación, enrojecimiento, hinchazón y dolor agudo, si se ha producido una infección por acumulación de lágrimas.

Lagrimeo u ojo lloroso: causas y tratamientos

Lagrimeo por obstrucción de la vía lagrimal

Cómo funciona el aparato lagrimal

Las lágrimas se producen en una glándula que se sitúa en la parte lateral del párpado superior. Con el parpadeo, el párpado las extiende sobre la superficie ocular y bombea el exceso hacia un pequeño conducto que acaba en la nariz.

La obstrucción del conducto o vía lagrimal

La obstrucción de la vía lagrimal se produce por un bloqueo en dicho conducto, el  cual transporta la lágrima desde la superficie del ojo hasta la nariz. Este bloqueo puede deberse a diferentes causas.

Lagrimeo u ojo lloroso: causas y tratamientos

Causa congénita

Durante el primer año de vida, la membrana del conducto lagrimal se abre espontáneamente. Sin embargo, en un 6% de los recién nacidos, aproximadamente, no se abre por sí misma, por lo que la vía lagrimal queda bloqueada, provocando el lagrimeo.

Sintomatología

Los padres suelen relatar una historia de secreción mucopurulenta y/o lagrimeo iniciada desde el nacimiento o poco después.

Tratamiento

En general, se realizan masajes en el saco lagrimal y se aplican antibióticos tópicos varias veces al día durante los primeros meses de vida. Los casos que no se resuelven de esta manera, son candidatos a un sondaje de la vía lagrimal, generalmente entre los 9 meses y un año de vida.

Este procedimiento, generalmente, se realiza bajo anestesia general, introduciendo una sonda metálica a través de la vía lagrimal que permite abrir las membranas que obstruyen la vía lagrimal.

Causa adquirida

Es la más común y afecta, sobre todo, a los adultos, con una prevalencia mayor en mujeres que en hombres. La causa más frecuente es el envejecimiento: el conducto termina por cerrarse por su propio desgaste. No obstante, la obstrucción también puede estar causada por una infección vírica o de la conjuntiva, por una inflamación, por el uso crónico de colirios o por un traumatismo (si se secciona la vía lagrimal, al no ser posible reconstruirla, se abre una vía alternativa).

Síntomatología

El grado de lagrimeo y la incomodidad que sufra el paciente dependerá tanto de la cantidad de lágrima que produzca como de en qué medida el conducto lagrimal esté obstruido.

Los principales síntomas son:

  • Lagrimeo constante (exceso de lágrimas por el margen palpebral o mejilla).
  • Conjuntivitis a repetición.
  • Inflamación del saco lagrimal o dacriocistitis.
  • Irritación, laxitud y caída de los parpados.
  • Visión borrosa.

Exploración

  • Valoración de la zona palpebral y periocular.
  • Irrigación del sistema de drenaje lagrimal: nos permite determinar el nivel en que se encuentra la oclusión del sistema de drenaje lagrimal.
  • La dacriocistografía con contraste. En la actualidad no se emplea mucho, ya que existen métodos de valoración alternativos como la irrigación simple o las técnicas radiológicas más modernas.

Tratamiento

El tratamiento dependerá del nivel de la obstrucción lagrimal:

  • Dacriocistorrinostomía (DCR)

Consiste en crear una nueva vía entre el saco lagrimal y la cavidad nasal. La DCR está indicada en obstrucción de la vía lagrimal por debajo del saco lagrimal. Se puede realizar a través de un abordaje tradicional externo (transcutáneo) o mediante un abordaje interno (intranasal):

    • DCR externa (a través de la piel): es una microcirugía ambulatoria que se realiza con anestesia local y sedación. Actualmente, sigue siendo la intervención de elección por su alta tasa de éxito (superior al 95%).  Se practica a través de una pequeña incisión (unos pocos milímetros) en la piel, la cual suele ser invisible en la mayoría de los casos. El paciente puede hacer una vida completamente normal tras la intervención.
    • DCR interna (a través de la nariz): aunque presenta algunas ventajas, como la reducción del tiempo de cirugía, del período de recuperación y las molestias, los datos más fiables sugieren una tasa de éxito del 70%.
  • Tubos de Jones o Conjuntivodacriocistorrinostomía

Este tratamiento se realiza cuando se produce una obstrucción importante de los canalículos superior e inferior, que no puede resolverse con una DCR.

Esta intervención es una derivación completa del sistema de drenaje lagrimal, en donde se coloca un tubo de drenaje artificial de vidrio como sustituto de la vía lagrimal que comunica el lago lagrimal con la nariz.

Riesgos si no se interviene

Además de las molestias que conlleva un lagrimeo constante, el riesgo más grave de no operarse estriba en que se puede producir una infección en la zona lagrimal, ya que al acumularse lágrima en esta área por no haber una vía de salida, también se van acumulando microorganismos de la propia lágrima.

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