La mujer es más propensa que el hombre a padecer discapacidad visual o ceguera. Sin embargo, el 80 % de los casos se podría evitar con una revisión oftalmológica al año

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En general, todos le dedicamos poca atención a la salud ocular, como si pensáramos que nuestros ojos siempre van a “funcionar” bien a pesar de ello y sin ser demasiado conscientes de que, gracias a la visión — la cual nos proporciona el 85 % de la información previa necesaria para realizar cualquier actividad— podemos interactuar sin mayores dificultades con el entorno. Sin embargo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las mujeres son más propensas que los hombres a sufrir ceguera o discapacidad visual. ¿Por qué? Vamos a verlo, pero antes, queremos hacer hincapié en un mensaje importante para todas (y también para los hombres): un gran número de enfermedades del organismo se pueden detectar precozmente realizando una revisión ocular rutinaria: sí, en nuestros ojos se muestra valiosa información sobre nuestro estado de salud general. De hecho, numerosos problemas de salud se manifiestan antes en nuestros ojos que en los órganos u otras partes del cuerpo afectadas. Y si hablamos específicamente de mujeres, el 80 % de los casos de discapacidad o ceguera se podría evitar con una revisión oftalmológica al año. Por todos estos motivos, deberíamos cuidar de nuestros ojos y acudir al oftalmólogo regularmente para descartar, prevenir, curar o paliar cualquier anomalía.

 

Un gran número de enfermedades del organismo se pueden detectar precozmente realizando una revisión ocular rutinaria porque en los ojos se muestra valiosa información sobre nuestro estado de salud general. De hecho, numerosos problemas de salud se manifiestan antes en nuestros ojos que en los órganos u otras partes del cuerpo afectadas

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Mujer y salud ocular: recomendaciones para todas

 

 

Por qué la mujer es más vulnerable a la discapacidad visual

 

La mujer tiene una esperanza de vida mayor que el hombre, experimenta importantes cambios hormonales, tiene mayor riesgo de sufrir diabetes, enfermedades autoinmunes y una tendencia a padecer ciertos problemas visuales en diferentes etapas de su vida. Asimismo, los factores socioeconómicos (menor acceso a la atención médica) y culturales (mayor resistencia a utilizar gafas para la corrección del defecto refrativo), así como algunos hábitos (maquillarse, fumar, etc.), también la predisponen a la discapacidad visual o ceguera. Con el objetivo de prevenir esta tendencia y estudiar, apoyar y concienciar sobre la importancia de la salud ocular en la mujer, se creó hace unos años la Womens Health Task Force (WEHTF).

 

Mujer y salud ocular: embarazo

Mujer y salud ocular: la información relevante para cada edad

Debido a las alteraciones hormonales asociadas a él, el embarazo provoca una serie de cambios a nivel ocular:

  • Reducción de la presión intraocular
  • Cambios en la refracción (graduación)
  • Pueden aparecer o agravarse problemas visuales preexistentes
  • Sequedad ocular
  • Intolerancia a las lentes de contacto
  • Deslumbramiento
  • Fatiga ocular
  • Hinchazón de los párpados
  • Diabetes gestacional (2-10 % de las embarazadas) puede manifestarse con visión borrosa. Las mujeres con diabetes antes del embarazo pueden mostrar progresión de las manifestaciones retinianas.

Asimismo, hay que considerar la siguiente información importante:

I- Glaucoma y embarazo

  • El embarazo produce una reducción fisiológica de la Presion Intraocular (PIO) debido a una disminución de la presión episcleral, a un aumento del flujo de salida uveo-escleral del humor acuoso y a la acidosis metabólica del embarazo.
  • Evitar dentro de lo posible el uso de tratamiento médico antiglaucomatoso en el primer trimestre del embarazo.

El uso de medicamentos durante el embarazo es un tema controvertido debido a la falta de estudios controlados en humanos que demuestren el riesgo para el feto.

  • A pesar de esta reducción de la presión intraocular durante el embarazo producida por cambios metabólicos, cardiovasculares y hormonales, algunas pacientes con glaucoma avanzado ameritan el uso de medicamentos para reducir más la PIO y, de este modo, evitar la progresión del glaucoma (y por consiguiente la pérdida de agudeza visual). En estos casos hay que valorar los riesgos y beneficios de la madre y el feto, tanto en el período del embarazo como en el de la lactancia. Si fuese necesario el colirio de brimonidina, ésta es la opción más segura combinada con la oclusión del punto lagrimal para evitar el paso de la misma a nivel sistémico.
  • En aquellos casos avanzados en que la PIO no sea controlada con tratamiento médico, debe considerarse el tratamiento con láser o la cirugía filtrante sin el empleo de metabolitos (por su efecto teratogénico).
  • Las contracciones uterinas durante el parto vaginal llevan a una marcada elevación de la presión intraocular, pudiendo producir daño de las células ganglionares de la retina y la progresión del campo visual. Por lo tanto, el glaucoma asociado a cambios avanzados en el campo visual es una indicación oftálmica para la cesárea.

II. Miopía y Embarazo

Se recomienda una exploración de la paciente gestante para valorar el estado actual de su retina, ya que muchas veces no concuerda con la cantidad de dioptrías que tiene la paciente.

Recientemente, se ha observado un aumento de los partos por cesárea. Los problemas no obstétricos constituyen una gran parte de las indicaciones para la cesárea debido a que muchos oftalmólogos y obstetras todavía creen que la alta miopía, la presencia de degeneraciones periféricas de la retina y el historial de cirugía de desprendimiento de retina son indicaciones para la cesárea. Sin embargo, estas recomendaciones no están basadas en pruebas científicas. Solo hay una indicación para la cesárea en pacientes miopes:  la presencia de neovascularización coroidea, que puede causar sangrado subretiniano con pérdida aguda de la visión.

III. Diabetes

Hay que diferenciar entre la diabetes gestacional y la mujer que padece diabetes antes de quedar embarazada. Es importante destacar que hasta un 30 % de pacientes que son diabéticas antes del embarazo desarrolla una retinopatía durante la gestación. La diabetes gestacional es un tipo de diabetes que aparece durante el embarazo y que la mayoría de las veces desaparece durante el parto. Estas pacientes pueden manifestar visión borrosa.

En el caso de las mujeres que ya tenían diabetes antes de quedarse embarazadas, es preciso decir que durante la gestación hay riesgo de progresión de la retinopatía diabética. Generalmente, se recomienda una exploración de las pacientes gestantes en el primer trimestre y, posteriormente, a discreción del oftalmólogo.

La retinopatía diabética proliferativa activa puede ser una indicación para cesárea electiva, debido a que el trabajo del parto produce una maniobra de Valsalva intensificada, pudiendo producir hemorragia durante el mismo.

IV. Preeclampsia

Es la complicación del embarazo más común (10 % de los embarazos) y grave, por lo que debe diagnosticarse de manera precoz, ya que pone en peligro la vida del feto y de la madre.  Suele aparecer después de la semana 32, y usualmente, en primíparas, en el segundo o tercer trimestre del embarazo. Este cuadro clínico es de origen multifactorial: es posible que un componente en la placenta cause un daño en los vasos sanguíneos (endotelio) en las gestantes susceptibles. Esto produce hipertensión arterial, elevados niveles de proteínas en la orina y edemas en las extremidades inferiores, caras y manos.

Las manifestaciones visuales en la preeclampsia aumentan según el grado de la misma: visión borrosa, visión doble, intolerancia a la luz, destellos luminosos etc., acompañados de dolor de cabeza intenso en los casos graves.

Hay muchas controversias entre oftalmólogos y obstetras con respecto a las indicaciones para la cesárea debido a enfermedades oculares preexistentes. Muchos oftalmólogos todavía creen que la miopía, el desprendimiento de retina, el glaucoma o la retinopatía diabética son indicaciones para una cesárea. Hay una discrepancia entre la práctica clínica y la medicina basada en la evidencia, ya que ninguno de los ensayos publicados ha informado de ningún cambio en la retina después del parto vaginal, excepto en las situaciones descritas arriba (neovascularización subretiniana, retinopatía diabética activa y glaucoma avanzado).

Durante el embarazo se recomienda una revisión oftalmológica y además acudir al oftalmólogo y/o obstetra cuando aparezcan algunos de estos síntomas:

  • Visión borrosa
  • Disminución de la visión
  • Visión doble
  • Sensibilidad excesiva a la luz
  • Destellos luminosos
  • Pérdida localizada o difusa del campo visual
  • Fatiga visual
  • Hinchazón de los párpados
  • Síntomas de sequedad ocular
  • Dolor de cabeza intenso etc.

 

Mujer y salud ocular: menopausia

Mujer y salud ocular: la información relevante para cada edad

La menopausia es una etapa de la vida de la mujer en la que se producen significativos cambios hormonales, físicos y emocionales; cambios que debemos tener en cuenta porque pueden afectar a la salud ocular.

  • Aparición o agravamiento del Síndrome de Ojo Seco.

Para mejorar sus síntomas se recomienda evitar posibles fármacos inductores de ojo seco, evitar calefacción o aire acondicionado intenso, utilizar lágrimas artificiales, aplicar algún gel durante las horas del sueño y mantener la higiene de los párpados.

  • Presbicia o vista cansada
  • Cambios refractivos
  • Las mujeres que utilizan la terapia de reemplazo hormonal pueden presentar cambios refractivos, empeorar los síntomas de ojo seco, etc.

Todo lo expuesto nos lleva a enfatizar la importancia de realizarse una revisión oftalmológica con la periodicidad adecuada (toda la población general y, en particular, las mujeres mayores de 45 años y las embarazadas).

Si tienes cualquier duda, puedes ponerte en contacto con nuestra clínica para que resolvamos tu consulta.