Ponencia sobre el síndrome del ojo seco: resumen y conclusiones

Ideas principales de la ponencia sobre el síndrome del ojo seco

Ayer celebramos en nuestra clínica la Jornada Tratamiento de la superficie ocular, periocular y facial en la que la Dra. Alicia Verdugo impartió una ponencia sobre el síndrome del ojo seco, la causa más frecuente de consulta en oftalmología. Os resumimos las ideas principales de su exposición, incluyendo su explicación sobre los últimos avances en el tratamiento de esta enfermedad.
Ponencia sobre el síndrome del ojo seco: resumen y conclusiones

Una enfermedad crónica que requiere un tratamiento personalizado

El síndrome del ojo seco no solo provoca síntomas como irritación, quemazón y sensación de cuerpo extraño, también suele presentarse con inflamación, lo cual puede llegar a provocar lesión celular, y producir visión borrosa, en algunos casos. De hecho, podemos decir que este síndrome provoca un círculo vicioso por el que se hace difícil que el paciente salga de la sintomatología. Por este motivo, porque es una enfermedad multifactorial y crónica, y porque hay diferentes tipos de ojo seco, es fundamental que las personas afectadas reciban un buen diagnóstico que permita determinar al especialista cuál va a ser la mejor estrategia de tratamiento. Lamentablemente, ante el ojo seco, no basta con un tratamiento sustitutivo con  gotas de lágrimas artificiales que alivien las molestias que causa: el síndrome requiere muchas veces un tratamiento específico para cada persona, que debe seguirse durante el tiempo que determine el especialista.

Ponencia sobre el síndrome del ojo seco: resumen y conclusiones

El círculo vicioso del síndrome del ojo seco

La causa del ojo seco es una deficiencia de lágrimas o una mala calidad de estas. La deficiencia puede estar provocada por una falta de producción o por un exceso de evaporación de las lágrimas. El resultado es una lágrima densa (aumento de la osmolaridad) que produce inflamación, pérdida del equilibrio de la película lagrimal y muerte celular. Esta alteración celular causa una mayor inestabilidad de la lagrima, creando un circulo vicioso; un proceso que impide que el paciente salga de la sintomatología.
Ponencia sobre el síndrome del ojo seco: resumen y conclusiones

Por qué se produce el ojo seco

Como hemos mencionado, el síndrome del ojo seco puede estar causado por una producción escasa de lágrimas ―en este caso hablamos de ojo seco acuodeficiente― o porque se produce una excesiva evaporación de estas (en este caso hablamos de ojo seco evaporativo). Asimismo, la mala calidad de las lágrimas también puede deberse a una blefaritis (con la aparición de esa especie de caspa que se aprecia en el borde del párpado).

El déficit de lágrimas aumenta el riesgo de infecciones

La función de las lágrimas no solo es la de lubricar: también tienen la de diluir o eliminar agentes nocivos, además de proporcionarnos los nutrientes esenciales y el oxígeno para la córnea y para todos los tejidos de la superficie ocular. Es decir, las lágrimas contienen factores de crecimiento y proteínas específicas con actividad antimicrobiana. Por tanto, si un paciente tiene déficit de lágrimas, también es más propenso a sufrir infecciones.

La capa de mucina y el ojo seco

La película lagrimal tiene 3 capas. Una de ellas es la capa de mucina, producida por unas células denominadas caliciformes de la conjuntiva cuya principal función es permitir una adherencia entre la lágrima y la superficie del ojo. Recientemente, se le está dando mucha importancia a esta capa debido a que el déficit de mucina ―el cual puede estar ocasionado tanto por una quemadura química como por una inflamación de la superficie ocular― puede provocar ojo seco.

La capa acuosa de la película lagrimal y el ojo seco

La segunda capa de la película lagrimal es la que denominamos acuosa, ya que está constituida en un 98 % por agua. La deficiencia de agua en esta capa es la causa más frecuente del ojo seco.

La capa lipídica y el ojo seco

Por último, tenemos la capa lipídica. Los lípidos se producen en unas estructuras situadas en el borde del párpado y deben ser de una calidad determinada y originarse en ciertas cantidades.  El déficit de la capa lipídica es el causante del exceso de evaporación de estas (ojo seco evaporativo).

Disfunción de las glándulas de Meibomio

Las glándulas de Meibomio son las responsables de la secreción lipídicaEn el 86 % de las personas con ojo seco, estas glándulas no funcionan bien. Todo indica que los microorganismos presentes en ellas son los causantes del inicio del desequilibrio de la película lagrimal. Estas glándulas se atrofian porque hay una obstrucción en el punto de salida de la lágrima, de modo que se produce un lípido escaso (de aspecto pastoso) y de mala calidad en el borde. El ojo se inflama, enrojece, etc. A esto lo denominamos disfunción de las glándulas de Meibomio.

Hay que tener en cuenta que la inflamación de la superficie ocular puede provocar una lesión celular y, por tanto, un aumento de alteraciones en la visión.

Ponencia sobre el síndrome del ojo seco: resumen y conclusiones

Principales factores de riesgo del síndrome de ojo seco

El síndrome del ojo seco es una enfermedad multifactorial. Los principales factores de riesgo son:

  • Edad avanzada
  • Sexo femenino
  • Menopausia
  • Factores ambientales (aire acondicionado, ambiente seco, calefacción etc.).
  • Determinados medicamentos: la lista de fármacos es extensa, por lo que es muy importante que el paciente lleve apuntados todos los medicamentos que toma para comunicárselo al oftalmólogo (los antihistamínicos y los antidepresivos, por ejemplo, pueden causar ojo seco).
  • Uso de lentes de contacto.
  • Algunas cirugías oculares: Lasik, Femtolasik, etc.
  • Una alimentación deficiente (déficit de omega 3).
  • Enfermedades autoinmunes que atacan las glándulas de Meibomio, como el síndrome de Sjögren, por ejemplo.
  • Haber sido tratado con quimioterapia o radiopetarapia.
Ponencia sobre el síndrome del ojo seco: resumen y conclusiones

Principales tipos de ojo seco

Hay 5 tipos diferentes de ojo seco, pero en esta jornada, la Dra. Verdugo se ha centrado en los dos principales: el acuodeficiente (falta de producción de lágrima) y el evaporativo (exceso de producción de lágrima). Últimamente, se le está dando importancia a la capa de mucina como causante del ojo seco mucodeficiente (que es cuando falta esta capa, la cual permite la adherencia entre la lágrima y el resto de la superficie).

El ojo seco acuodeficiente (falta de producción de lágrima)

La forma más severa es el síndrome de Sjögren, una enfermedad autoinmune. En consulta, siempre les preguntamos a los pacientes si también tienen la boca seca, ya que, en el síndrome de Sjögren, los anticuerpos atacan tanto la glándula lagrimal como la salival. No obstante, hay que tener presente que también hay pacientes con ojo seco acuodeficiente que no padecen este síndrome.

El ojo seco evaporativo (evaporación excesiva de lágrima)

Es el que presentan los pacientes que tienen problemas de blefaritis con una alteración de la capa lipídica.

La blefaritis engloba la blefaritis anterior y posterior. La anterior se divide también en dos tipos: la producida por una bacteria (se forman costras duras que rodean las pestañas) o la seborreica (se forman unas escamas aceitosas). Asimismo, una disfunción de las glándulas de Meibomio puede provocar una obstrucción progresiva de los orificios de salida, reduciendo la producción de lípidos y su calidad, además de crear un meibum escaso y pastoso, un borde palpebral inflamado y engrosado, ojo rojo, secreción y pérdida de pestañas, predisposición a orzuelo y chalación.

Del mismo modo, es importante saber que existe un parásito (Demodex folliculorum) que suele vivir en nuestros párpados (folículos de las pestañas) de forma comensal. En algunas personas este ácaro se asocia a blefaritis crónica, orzuelos recurrentes etc. De manera que hay que ser consciente de lo importante que es mantener una buena higiene palpebral limpiando adecuadamente el borde del párpado.

Diagnóstico del ojo seco_Ponencia sobre el síndrome del ojo seco: resumen y conclusiones

Diagnóstico del síndrome del ojo seco

En función de su gravedad, clasificamos el ojo seco como leve, moderado o grave.

Los pacientes suelen explicar muy bien sus síntomas cuando acuden al especialista. En base a la clínica, realizamos una serie de pruebas que hacemos en consulta, como las que llevamos a cabo con la lámpara de hendidura (menisco lagrimal, tiempo de ruptura lagrimal, teñir la superficie ocular con diferentes colorantes, valoración de estado del borde de las pestañas y la conjuntiva, etc.) y el test de Schirmer (este test valora la cantidad de lágrimas). También medimos la osmolaridad de las lágrimas y estudiamos el estado de las glándulas de Meibomio (meibografía).

Hay pacientes que relatan quemazón, otros que dicen que se notan el ojo seco, otros hablan de picor, de escozor, de irritación, de arenilla o de cansancio ocular (el ojo seco va aumentando a lo largo del día). Muchas personas también presentan lagrimeo (por acto reflejo), ojo rojo o visión borrosa. Esta visión borrosa es real: el parpadeo lo hacemos cada cierto tiempo. Si antes del siguiente parpadeo la película lagrimal se ha roto, el paciente puede tener visión borrosa. O si, además, se producen alteraciones en la córnea como queratitis, también va a haber visión borrosa.

Por último, señalar que un paciente puede tener solo ojo seco acuodeficiente o evaporativo, o presentar ojo seco acuodeficiente más ligeramente evaporativo, por ejemplo.

Avances en el tratamiento del ojo seco

  • Restauración de la homeostasis con el objetivo de romper el círculo vicioso del ojo seco
  • La gran heterogeneidad de la población con este síndrome hace necesario un plan terapéutico individualizado

Tratamiento en 4 escalones terapéuticos:

1-Preventivo

2- Substitutivo/antinflamatorio tópico

3- Tratamientos orales/derivados hematológicos/lentes contacto

4-Tratamientos quirúrgicos

Últimamente, los especialistas estamos intentando centrarnos en conseguir romper el círculo vicioso que caracteriza a este síndrome; un objetivo que requiere diagnosticar correctamente qué tipo de ojo seco padece cada paciente y, en función del diagnóstico, prescribir un tratamiento completamente personalizado, el cual siempre es escalonado y dirigido a la causa que lo produce. A medida que el especialista va observando la evolución del paciente, recomienda seguir con una estrategia terapéutica u otra.

  1. Tratamiento sustitutivo con lágrimas artificiales (no es un tratamiento curativo). Preferiblemente, estas lágrimas no deben contener conservantes, sobre todo, si van a usarse más de 4 veces al día. Aunque el ácido hialurónico es el gold standard de este fármaco por haberse mostrado como la sustancia más eficaz, se está empezando a combinar con otros principios activos para mejorar la efectividad de la medicación.
  2. Higiene de los párpados.
  3. Control de los factores ambientales: aire acondicionado, calefacción, etc.
  4. Uso adecuado de lentes de contacto.
  5. Alimentación rica en omega 3 o suplementos de estos ácidos grasos: se ha demostrado que el equilibrio entre omega 3 y omega 6 debe ser 4:1; es decir, 4 de omega 6 y 1 de omega 3.
  6. Antiinflamatorios tópicos, como los corticoides, inmunomoduladores (ciclosporina A, tracolimus), antagonista LFA-1 (lifitegrast), macrólidos tópicos, etc.

Si el paciente no mejora:

  1. Utilizamos los geles nocturnos.
  2. Antibióticos vía oral.
  3. Secretagogos tópicos que aumentan la producción de lágrimas como el diquafasol, rebamipide, ensayo clínico testosterona tópica, etc.
  4. Oclusión del punto lagrimal.
  5. Sueros autólogos y Endoret.
  6. Tetraciclinas(vía oral).
  7. Lentes de contacto terapéuticas/gafas cerradas.
  8. Acetilcisteína al 10 % y vitamina A tópica.
  9. Cirugía.

Novedades:

El ácido hipocloroso:

Es un agente natural y antibacteriano que se aplica en spray. Ayuda a disminuir de forma eficaz las bacterias del borde palpebral y, por tanto, ayuda a romper el círculo vicioso del ojo seco. Se aplica dos veces al día, por la mañana y por la noche.

El ácido arabinogalactán:

Es un polosacárido que proviene de la corteza del árbol Larix. Se ha mostrado eficaz para los pacientes sintomáticos con ojo seco. Sus propiedades mucoadhesivas permiten que la lágrima se adhiera muy bien a la superficie corneal y, además, tiene baja viscosidad, lo que evita que haya visión borrosa en los segundos posteriores a la aplicación. Está indicado, sobre todo, cuando hay una disminución de las células mucinosas que van lesionando la córnea. Es decir, restaura la mucina, reduciendo los síntomas de ojo seco.

Si tienes alguna duda sobre el síndrome del ojo seco y quieres hacernos una consulta, no dudes en ponerte en contacto con nuestra clínica.

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