Por el Dr Hugo Blasco Garrido. Experto en Traumatismos oculares

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Los beneficios del deporte en la salud son indudables, pero especialmente en deportes más extremos, o de alto nivel, es importante saber que nuestro cuerpo está en adecuadas condiciones para ser sometido a las sobrecargas o esfuerzos que pueden ser alcanzados. Esto no solo se limita al aparato locomotor, o al sistema cardiovascular o respiratorio, sino que todo nuestro organismo debe estar en condiciones óptimas, incluidos nuestros ojos.

¿Qué debemos controlar en nuestros ojos de forma preventiva para la realización de deportes?

Un factor importante será saber que alcanzamos una adecuada visión para el deporte que realizamos. Es de dominio general el que una mala visión, lo más frecuente por practicar deporte sin corrección óptica en las personas que necesitan gafas, puede exponernos a mayor riesgo de accidentes, por no poder ver adecuadamente obstáculos, a otros participantes o contrincantes etc. Nuestro oftalmólogo podrá valorar exactamente cuál es su defecto refractivo, y de ser necesario, aconsejar qué medios de corrección pueden ser válidos para cada deporte, ya sean gafas, lentes de contacto, o las diferente técnicas de cirugías refractivas, y adaptarlos a las características del deporte a realizar. Nadie duda que un jugador de golf o tirador podría usar solo gafas, pero un nadador no podría, y las lentillas de contacto tienen alto riesgo de infección en agua de piscina, o lo mismo un practicante de deportes de combate (¿se imaginan a Rocky con gafas?). Cada caso requerirá una adecuada y personalizada valoración.

Otro factor es valorar los posibles riesgo incrementados a ciertos traumatismos en algunas personas, nos explica el Dr Hugo Blasco experto en traumatismos oculares. Los miopes por ejemplo tienen ojos con retinas más frágiles, y especialmente si presentan ciertas degeneraciones o alteraciones retinianas pueden tener incrementado el riesgo de daños retinianos (especialmente el desprendimiento de retina). Por ello, adecuadas revisiones pueden llevarnos a identificar estas lesiones o degeneraciones de riesgo precoz, y que se puedan realizar tratamientos preventivos, de estar indicado, que nos ayudan a disminuir la posibilidad de lesiones.

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También otros tipos de alteraciones predisponentes pueden incrementar el riesgo de glaucoma, o desplazamientos del cristalino (lente interna ocular). Oportunas revisiones periódicas podrán permitirnos una identificación de estos posibles riesgos incrementados y actuar adecuadamente para disminuir al mínimo este peligro.
Así mismo, hay ciertos deportes como la natación, en que los ojos están sometidos a un prolongado contacto a agua clorada, y consecuente aumento de agresión a la superficie del ojo. Nuestro oftalmólogo podrá ayudarnos y recetarnos colirios que disminuirán al máximo posible estos daños.

¿Y si sufro una lesión ocular?

Las lesiones que podremos encontrar pueden ir desde leves irritaciones, o erosiones corneales, hasta importantes traumatismos con daños muy graves. A veces aunque no haya ningún síntoma doloroso o inflamatorio, una simple pérdida de visión, o visualización de moscas volantes (miodesopsias) pueden ser síntomas de enfermedades importantes como un desprendimiento de retina.
Tras cualquier traumatismos, inflamación o alteración visual debemos acudir a que un oftalmólogo valore adecuadamente que lesiones podría haber, y especialmente realizar los tratamientos adecuados para resolverlas.