Conjuntivitis por adenovirus

Conjuntivitis por adenovirus: avances en el tratamiento
En el escenario actual de la pandemia de coronavirus, cuando se presenta un caso de conjuntivitis viral (con o sin síntomas sistémicos), es muy importante que el oftalmólogo, además de considerar como causa probable virus comunes como los adenovirus, también considere la posibilidad de que se trate de un caso de Covid-19, ya que las lágrimas y otras secreciones conjuntivales pueden ser vías de transmisión.  Por tanto, excluir el nuevo patógeno en tales escenarios es de primordial importancia para ayudar a la detección de casos subclínicos y limitar una mayor propagación del covid-19.

Los adenovirus

Los adenovirus provocan una amplia variedad de enfermedades: desde infecciones en las vías respiratorias altas y de la superficie ocular, a meningoencefalitis, cistitis hemorrágica aguda, enfermedad respiratoria aguda en niños e insuficiencia respiratoria y hepática en el huésped inmunocomprometido.

Conjuntivitis por adenovirus: transmisión

La conjuntivitis por adenovirus es una enfermedad altamente contagiosa debido a que estos virus se transmiten por entrar en contacto con secreciones oculares o respiratorias, fómites o piscinas contaminadas.

Las personas con infección activa transmiten con facilidad los adenovirus, motivo por el que las medidas de higiene personal cobran mucha importancia (lavado de las manos, evitar compartir toallas con otros miembros de la familia, no tocarse los ojos, etc.).

Presentación clínica

Cada subgrupo de conjuntivitis por adenovirus (A-F) y, en menor grado, cada serotipo posee tropismos exclusivos que producen síndromes clínicos diferenciados. No obstante, la mayoría de las enfermedades oculares por adenovirus se presentan clínicamente como uno de estos tres síndromes clásicos:

1.Conjuntivitis folicular simple

Es un proceso autolimitado que no se asocia a enfermedad sistémica y que, en muchos casos, es tan transitoria que los pacientes no buscan atención médica. La queratitis epitelial, si aparece, es leve y fugaz.

2.Fiebre faringoconjuntival

Se caracteriza por fiebre, cefalea, faringitis, conjuntivitis folicular y adenopatía preauricular. Los signos y síntomas sistémicos se parecen a la gripe. La queratitis epitelial asociada es leve

3.Queratoconjuntivitis epidémica (QCE)

Es el único síndrome adenovírico con afectación corneal significativa y suele resolverse en 3 semanas. La infección es bilateral en la mayoría de los casos y puede venir precedida de una infección respiratoria alta. El período de incubación es de 7-10 días, desarrollándose después una conjuntivitis folicular intensa asociada a una queratitis epitelial puntiforme. Puede aparecer quemosis y también hemorragias petequiales y subconjuntivales. La adenopatía preauricular es prominente. Las pseudomembranas aparecen en conjuntiva tarsal y aparecen erosiones corneales geográficas centrales grandes.

Tras los primeros 7-14 días de los síntomas oculares iniciales pueden aparecer infiltrados corneales subepiteliales multifocales, fotofobia y disminución de la visión. Estos dos últimos síntomas pueden persistir durante meses, e incluso años (los infiltrados se deben, probablemente, a una respuesta inmunológica al virus). Entre el 40-50% de los pacientes con QCE desarrollan infiltrados corneales.

  • La queratitis epitelial aparece por la replicación de los adenovirus dentro del epitelio corneal.
  • Las complicaciones crónicas de las pseudomembranas conjuntivales son la cicatrización conjuntival y el ojo seco.
  • Al comienzo de la infección, estos cuadros pueden resultar indistinguibles y pueden ser unilaterales o bilaterales.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza por la clínica típica, por lo que el estudio de laboratorio está indicado solamente en casos muy concretos:

  • Cultivos víricos.
  • Inmunodetección rápida de antígenos de adenovirus en las muestras oculares.
  • Títulos serológicos.

El tratamiento consiste, principalmente, en suministrar:

  • Compresas frías.
  • Lágrimas artificiales.
  • Antibióticos tópicos: únicamente están indicados cuando hay infección bacteriana asociada.
  • Pseudomembranas: extracción manual por el oftalmólogo con pinzas o hemosteta, combinada con el uso prudente de corticoides tópicos
  • Infiltrados subepiteliales: corticoides tópicos y/o inmunosupresores tópicos (tacrolimus, ciclosporina A, etc.). Los corticoides tópicos, aunque pueden ayudar a corto plazo, no tienen efecto sobre el resultado a largo plazo, ya que las opacidades pueden reaparecer después del cese de estos.
  • En los casos de QCE: agentes antivirales en la primera semana.

En los casos de QCE,  hay estudios recientes que recomiendan el uso de gotas oculares estériles de povidona yodada en bajas concentraciones dos veces al día durante 5 días (se ha demostrado que reduce la carga viral y, si se usa la primera semana, puede disminuir la gravedad del cuadro clínico y de las complicaciones).

Se ha propuesto un nuevo tratamiento de dexametasona y povidona yodada en casos con inflamación severa o complicaciones que amenazan la visión. Asimismo, los esteroides pueden ser útiles para aliviar la incomodidad del paciente.

En conclusión, la QCE tiene un potencial muy contagioso y es difícil de tratar. Es una enfermedad muy angustiante que limita la comodidad del paciente y las actividades diarias durante casi dos semanas. Asimismo, casi la mitad de estos pacientes desarrollan disminución de la visión relacionada con infiltrados subepiteliales.

El colirio de povidona yodada diluida (un preparado por farmacéuticos según la formulación prescrita por el oftalmólogo) debe iniciarse lo antes posible cuando el especialista sospecha de QCE, ya que, después del tercer día, no tiene mucho efecto sobre los signos clínicos. No obstante, disminuye la incidencia de infiltrados subepiteliales; posiblemente al disminuir la carga del virus.

En nuestra clínica hemos reforzado, aumentándolas, las directrices sanitarias de higiene, seguridad y prevención del Covid-19. Por favor, si vas a pedir cita, lee nuestra Guía del paciente.