Inyecciones intravítreas para tratar las patologías de la retina

  • Las inyecciones intravítreas (IVI) se han convertido en el procedimiento intraocular más común en todo el mundo, sobre todo, para el cuidado de la retina y, en concreto, para una gran variedad de patologías que afectan a la mácula
  • En la mayoría de los casos, no solo actúan en la prevención significativa de la pérdida visual, sino también en mantener o aumentar la agudeza visual
Inyecciones intravítreas para tratar las patologías de la retina

Ventajas terapéuticas de las inyecciones intravítreas

Las ventajas de inyectar estos fármacos directamente en el interior del ojo son:

  • Su capacidad para aumentar los efectos terapéuticos oculares de muchos fármacos.
  • Se evitan los eventuales efectos adversos graves de la administración sistémica de los fármacos.
  • Permiten proporcionar la medicación en dosis altas y concentradas.
  • En la mayoría de los casos, no solo actúan en la prevención significativa de la pérdida visual, sino también en mantener o aumentar la agudeza visual.
Inyecciones intravítreas para tratar las patologías de la retina

En qué casos se administran

Las inyecciones intravítreas se han convertido en una piedra angular del cuidado ocular y, en particular, de las afecciones de la retina. Su administración, en muchos casos, supone una alternativa a la cirugía y se utilizan para tratar con mejores resultados un gran número de patologías, entre ellas:

Debido a la vida media relativamente corta de los medicamentos inyectados por vía intravítrea, la mayoría de los pacientes son tratados con una serie de inyecciones para obtener y mantener los efectos terapéuticos deseados.
Inyecciones intravítreas para tratar las patologías de la retina

Consideraciones y pruebas previas

No existe una condición ocular o cirugía preexistente que constituya una contraindicación para las inyecciones intravítreas (se pueden realizar de forma segura 360 ° a través de la pars plana, lo que le permite al oftalmólogo cierta flexibilidad para elegir el sitio exacto de la ubicación).

Una vez que el especialista toma la decisión de utilizar este tratamiento con un paciente y selecciona el medicamento que va a administrar, tendrá en cuenta las condiciones sistémicas y oculares adicionales, las cuales no están relacionadas con la indicación de las inyecciones intravítreas. Estas condiciones pueden variar entre pacientes, e incluso en el mismo paciente en el transcurso del tiempo. Para ello, realizará una serie de pruebas previas (como la exploración completa del fondo del ojo), controlará cuidadosamente la PIO y tendrá en cuenta si el paciente, por ejemplo, se ha sometido previamente a una cirugía de glaucoma (para evitar la inyección en el sitio de la ampolla o derivación filtrante), si lleva un parche escleral (para evitar la administración cerca del mismo) o padece una blefaritis crónica por la que es tratado de forma permanente (el especialista tomará también las medidas de precaución necesarias para reducir el riesgo potencial de EO).

El tratamiento con inyecciones intravítreas se realiza con anestesia tópica (gotas) con el objetivo de evitar cualquier molestia durante el procedimiento.

Inyecciones intravítreas para tratar las patologías de la retina

Expansión progresiva de las aplicaciones clínicas de las inyecciones intravítreas

Las inyecciones intravítreas se utilizaron por primera vez en 1911 como una forma de reparación del desprendimiento de retina mediante la administración de aire dentro del ojo. Posteriormente, a partir de 1945, el procedimiento se utilizó como vía para administrar fármacos en el tratamiento de EO, desprendimiento de retina y retinitis por citomegalovirus. En los últimos años, el aumento en su utilización ha sido exponencial debido a la expansión progresiva de sus aplicaciones clínicas. Por ejemplo, el parto intravítreo se considera actualmente la opción de tratamiento más validada para diversos trastornos de la retina y la coroides debido a su capacidad para aumentar los efectos terapéuticos oculares de muchos agentes, reduciendo la incidencia de eventos adversos sistémicos graves.

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